Un encuentro naval de Barceló conmemorado con un exvoto (1766).

Guarda, entre otros objetos de interés para la historia de nuestras gestas navales del siglo XVIII, el Museo Marítimo de Barcelona un curioso exvoto conmemorativo de una función de guerra sostenida en el Mediterráneo entre los bajeles de S. M., al mando de don Antonio Barceló, y los corsarios argelinos, sus legendarios enemigos. A este elemento gráfico de la vida maritima del célebre mallorquín se contrae la breve nota descriptiva y la rápida impresión a pluma, que, muy reducida, ilustra estas páginas.

Trátase de un exvoto procedente de la ermita de Nuestra Sañora de la Cisa, de Premiá de Mar, en Barcelona. Tuvo su entrada en dicho museo, por donación, el 17 de abril de 1941 y figura inventariado con el número 1.020. Don Arturo Masriera, en su obra Oliendo a brea. Hombres, naves, hechos y cosas de mar de la Cataluña ochocentista (Barcelona, 1925, página 192), se fija ya en esta pintura, aunque atribuyendo a la embarcación que él denomina galera el nombre de Barceló, cuando éste es el de su comandante, el valeroso marino isleño.

Exvoto original

  • Exvoto original procedente de la ermita de Nuestra Sañora de la Cisa, de Premiá de Mar.

Represéntase en ella un combate desarrollado a la vista de la costa de Alicante, entre Benidorm y Villajoyosa: dos jabeques de aparejo redondo, con las aspas rojas de Borgoña en su pabellón y montados por Barceló y José Barceló, cuyos nombres se leen debajo, dan caza y cañonean a dos embarcaciones de moros, de tipo igual, que arbolando bandera de medias lunas sobre fondo rojo tratan de escapar a toda vela proa al Estrecho, disparando igualmente.

Bajo el mayor de los buques perseguidos figuran los nombres de tres cristianos apresados por los corsarios y rescatados por Barceló: Niñol Joan Bilar de bo, Jasinto Guig y Joan Jané, de apellidos catalanes, del Masnou, y quienes debieron ofrendar la tabla, en recuerdo de su liberación, a Nuestra Señora de Montserrat y a Nuestra Señora de la Cisa, que aparecen típicamente representadas brotando de las nubes en el extremo superior izquierdo del cuadrito.

Bosquejo del exvoto

  • Bosquejo del exvoto denominado de Barceló, fechado el 21 de enero de 1766. (Oleo muy oscurecido y deteriorado, existente en el Museo Marítimo de Barcelona.)

La cartela lleva la inscripción siguiente: Exvot del día 21 de Jané de 1766 Foram restauras per an don Anton. Barcelio y la interceció de Maria Santicima. Oleo sobre madera. Su forma, de perfil barroco, no es muy frecuente. Mide 0,50 metros de ancho, por 0,38 de alto y 0,01 de grosor. Dibujo tosco. Tonalidad general oscurecida, gastada, Los buques, de casco amarillento; negro el humo de los cañonazos y acarminado el coronamiento de las embarcaciones argelinas.

Después de lo dicho, y del examen del dibujo adjunto, holgaría ya todo comentario sobre tan singular exvoto —único que conocemos que al general Barceló haga referencia— si no estimásemos como complemento indispensable la comprobación documental del hecho, que por rara casualidad, y en papeles también de su época, nos es posible realizar.

En el Archivo Municipal de Palma de Mallorca hemos hallado la copia de la relación del encuentro de referencia, elevada por don Antonio al marqués de Esquilache, a la sazón encargado también de la Secretaría del Despacho de Guerra, así como el original del parte que dio a aquel su hermano, don Jose Barceló, comandante del jabeque San Antonio, y que, copiados fielmente, y desdobladas sus abreviaturas, dicen:

  •      Diario de lo acaecido en la navegación del 17 de enero de 1766 hasta hoy día de la fecha.—Este día, a las cinco de la mañana, me hice a la vela de la rada de Lugar Nuevo y dirigí mi derrota la vuelta del L. con el viento por el terral bonancible, y el 18, habiendo reconocido los cabos Martín y San Antonio y algunas embarcaciones que no dieron noticia alguna, fondeé en Altea a hacer la aguada, y el 19, a las cuatro de la mañana, me hice a la vela en demanda de dichos cabos con los vientos del N y NO bonancible, y sobre éstos me mantuve, reconociendo varias embarcaciones, que no dieron noticia alguna de moros hasta el 21 por la mañana, que, por ser el viento fresco por el L, determiné arribar al O, reconociendo la costa, y hallé a un jabeque ibicenco que venía de Almazarrón sin novedad de moros.
         A la una y media de la tarde, hallándome a las inmediaciones de Altea, dispararon un cañonazo que comprendí sería llamarme para darme alguna noticia, por cuyo motivo me atrevesé y vi que salía un laúd en mi demanda, y habiendo llegado a las dos y media, me dio noticia como a las once de dicho día había recalado sobre Benidorm un jabeque de moros y en el mismo paraje había apresado una saetía catalana, habiendo tomado el rumbo del S. A esta hora hice toda fuerza de vela, gobernando al SSO con el viento muy fresco por el L y gruesa mar, haciéndole señal al jabeque San Antonio hiciera lo misnto.
         A las tres y media avisté dos embarcaciones por el tercer cuadrante, algo separada la una de la otra, por lo que izé señal al San Antonio hiciere por la que estaba más a sotavento, pues era la que tenía más inmediata, y yo fui al seguimiento de la que se hallaba más a barlovento, a la que di alcance a las cinco media de la tarde y reconocí era la saetía apresada, y acercándome a ella me largó insignia argelina, al que se le gritó se rindiese y arriase sus velas, lo que no quiso ejecutar, por cuyo motivo y el de no poder abordarle por la gruesa mar y viento, mandé se le hiciese fuego, al que correspondió con tres cañones que tenía por banda, fusilería y trabucos.
         Viendo se mantenía con tenacidad haciéndome fuego, me obligó a repetir con diferentes descargas, correspondiéndome él a todas hasta las diez y media, en que, habiéndole desmantelado del aparejo, cesó de hacer fuego, llamando que fuesen por ellos, que ya estaban rendidos y se iban a pique, por lo que, sin pérdida de tiempo (no obstante la mucha mar y viento) mandé la lancha y recogí cuatro cristianos y dieciocho moros; quedando algunos en dicho buque; volví a mandar segunda vez la lancha a fin de recogerlos, pero antes de llegar, que fue entre una y dos de la mañana, se fue a pique.
         A esta misma hora, viendo que el tiempo se iba cerrando y el viento y la mar iban creciendo, me puse a la capa, a ver si por la mañana podía avistar algo, y habiendo amanecido y no avistado cosa alguna, mareé en vuelta del O, reconociendo la costa y fondeaderos a ver si encontraba la otra conserva, de la que no me dieron noticia alguna hasta el día 23 en el castillo de Cabo de Gata, como se hallaba en Almería, en cuyo paraje di fondo el día 24, en donde quedé incorporado.
          El jabeque corsario era del porte de 10 cañones con 100 moros y turcos de tripulación. No se ha podido averiguar el número de éstos que pasó a la saetía; sólo vi que habían padecido muchos muertos y heridos y, asimismo, algunos que se ahogaron al irse a pique.
          La saetía nombrada San Juan Bautista, su patrón Juan Bilar de Bo, de Mataró, llevaba 17 hombres de tripulación, de los cuales le mató dos y herido de muerte su patrón cuando le abordaron en la defensa que hizo. La carga de la saetía consistía en 1.600 barriles de aguardiente, 60 pipas de vino, 14 fardos de indiana, 12 fardos de papel blanco, 50 sacos de avellanas, sin otras menudencias.
         A bordo del jabeque Atrevido, al ancla en la bahía de Almería, a 24 de enero de 1766.—Antonio Barceló (rubricado).

--

  •      Relación de lo acaecido al jabeque San Antonio desde el 21 del corriente hasta el 22 inclusive, sobre la caza de un jabeque argelino. Día 21, a las tres de la tarde, emprendí la caza de las embarcaciones que se avistaban lo más a sotavento, llevando de aparejo principal trinquete latino, pichola y mesana, siguiendo la navegación por el tercer cuadrante a las siete y media de la noche, estando inmediato por su barlovento y reconocido ser jabeque el que perseguía, largué la insignia, a lo que correspondió con la suya argelina, que advertí por hallarse muy próximo, e inmediatamente rompí fuego, aunque con mucho trabajo por la incomodidad de la gruesa mar que pasaba de borda a borda, y le continué hasta las once y media con la batería, trabucos y fusilería, correspondiendo el enemigo igualmente a todas las descargas, excepto a la última; y viendo que por instantes crecía la mar, tanto que no se podía cargar la artillería sin que se mojara la pólvora, cesé el fuego y procuré mantenerme a su barlovento muy inmediato, por si conseguía el que se calmase algo el tiempo, que permitiese cargar los cañones, hasta las cuatro y media de la mañana, al tiempo de ponerse la luna, que, refrescando el viento más por el NE. con chubascos y enfuscándose los horizontes, me fue preciso dar los treus, en cuyo intermedio se perdió de vista, estando al NO de cabo Falcón, a distancia de 18 leguas.
          Al salir el sol se avistó una embarcación por el OSO, que consideraba ser la enemiga; me puse en su demanda y reconocida fue una fragata francesa, no descubriéndose otra embarcación, y llamándose más el viento a la travesía de la costa de la Berbería; por obviar un empeño de ella determiné ponerme la vuelta de la mía a tomar de este fondeadero si el tiempo me lo permitía, el que conseguí a las tres de la tarde del día 22.
          A bordo del jabeque San Antonio, al anda en la bahía de Algeciras, a 24 de enero de 1766.—José Barceló (rubricado).

Volviendo al exvoto que analizamos, no nos resulta muy difícil la identificación de los personajes, buques y lugares citados y representados en el mismo: Barceló.—Don Antonio Barceló y Pont de la Terra —más conocido en Mallorca con el nombre de Es capitá Antoni— era en aquel entonces capitán de fragata de la Real Armada y contaba cuarenta y dos años. Había sido promovido a este empleo en 29 de junio de 1762, confiriéndosele el mando de cuatro jabeques para la limpia de la costa de piratas moros, con orden expresa de no separarse mucho de las del reino.

Retrato del teniente general don Antonio Barceló

  • Retrato del Teniente General don Antonio Barceló. Óleo anónimo. Museo Naval de Madrid. Regalado a dicho museo por el Ayuntamiento Constitucional de Palma de Mallorca en 1848.

Por real cédula de 21 de enero de 1764 se le dio el mando del Atrevido, con la comisión de relevar con su escuadrilla los regimientos de Soria y Bruselas, que se hallaban en Mallorca, con los de Lombardía y Brabante, que se preparaban en Cataluña.

Atrevido. —Acababa de construirse este jabeque en el foso denominado de la Calatrava, de la muralla de Palma, por el acreditado maestro de ribera don Juan Real, también mallorquín y graduado más tarde, en 9 de julio de 1786, de alférez de fragata, citado con elogio por el historiador naval capitán de navío Fernández Duro en sus Disquisiciones náuticas (vol. V, págs. 205 y 337), consignando que desde 1750 hasta 1779 se hicieron para la Armada, entre Cartagena y Baleares, más de cuarenta jabeques de diferentes portes, todos por los planos de Gautier y de don Juan Real, “persona ésta muy entendida en todo lo peculiar a esta clase de buques”.

Se puso la quilla del San Juan, nombre con el que fue bautizado este jabeque, al que, siguiendo la costumbre de la época, se le conoció por el sobrenombre o apodo de Atrevido, en 1 de marzo de 1763, y se botó al mar en la tarde del 24 de diciembre del mismo año. Subió su coste a 392.673 reales de vellón y 22 maravedises, siendo a la sazón comisario real de Guerra de Marina de Mallorca don Juan Dorningo de Medina.

El 24 de abril siguiente fue visitado por el obispo, M. I. señor don Francisco Garrido de la Vega, a quien Barceló había traído a esta isla en 2 de diciembre anterior, según consta en el Noticiari de tots els sucessos que han ocorregut en la isla de Mallorca (1746-1783), que escribió Gabriel Ferrer, publicado en 1921, y que dice:

  • Dimars a 24 dits —abril de 1764— vingué avis de Capdepera que havian vist tres bastiments de moros, dos xabechs y un pinque, y en la nit sortí el capitá Antoni Barceló en la escuadra en busca de ells, y este día el señor Bisbe aná a lo xabech nou del capitá Antoni per veurell, que es un xabech de 32 canons anomenat “Sant Joan”.

Sus principaies características eran las siguientes: quilla limpia, 56 codos; manga. 16 codos; eslora, 67 pies; puntal, seis; calado de popa, 15,5; calado de proa, 10,5, y batería, 4,5. Se le montaron 32 cañones; esto es, dos piezas más por banda en batería que los demás buques de su clase, por ser algo mayor.

Consecuente al informe que de Barceló se solicitó en 13 de julio de 1763, a propuesta del ingeniero don Eduardo Bryant, sobre dotar de aparejo redondo, en lugar de latino, a los jabeques en construcción en el arsenal de Cartagena, como más conveniente al servicio que a este tipo de embarcaciones se les destinaba, dictóse la real orden de 26 de mayo de 1764 disponiendo se pusiera al jabeque Atrevido aparejo apolacrado y una contraquilla o zapata para que saliese más a barlovento, siendo iguales a él en un todo los demás que se hicieran en adelante.

Llevaba 98 quintales de pólvora e iba municionado con 63 tiros de bala rasa para cañón de a 12, 64 para cañón de a ocho, 64 para cañón de a cuatro y 65 para cañón de a tres; tiros de metralla: 20 de a 12, 20 de a ocho y 20 de a cuatro; tiros de palanqueta: 10 de a 12 y 10 de a ocho. Llevaba, además, 200 granadas de mano, 12 frascos de fuego, dos camisas de fuego, 50 fusiles y 100 pistolas con su batería correspondiente, 50 hachuelas, 100 chafarotes y 100 chuzos.

Constituía la dotación de este buque, en marzo de 1765, 273 hombres distribuidos en la forma siguiente: ocho oficiales mayores, tres guardias marinas, 13 oficiales de mar, 10 oficiales de artillería, 40 artilleros, 50 marineros, 40 grumetes, tres pajes, 10 criados particulares, cuatro sargentos, 10 cabos, tres tambores y 73 soldados.

Con el Atrevido realizó Barceló sus mejores proezas durante el tiempo que tuvo su mando.

Jabeque de la Real Armada

  • Modelo de jabeque (s. XVIII). Núm. de catálogo: 367. Museo Naval de Madrid.
    Este tipo de jabeque era como los que empleaba Barceló en sus campañas contra el corso norteafricano. De líneas elegantes y finas era uno de los tipos de buque más rápidos y maniobrables que navegaban por el Mediterráneo, ideal para la caza y captura de corsarios. El jabeque de la imagen no lleva la arboladura de aparejo redondo como los jabeques españoles de este artículo. [Todo a Babor]

Don Joseph Barceló y el jabeque San Antonio.— Era hermano de don Antonio y comandante del jabeque. Muy poco conocida es la vida marinera y militar de Es patró Juseph. Sólo sabemos que navegaron juntos los dos en sus primeros años y que, en octubre de 1765, al armarse el jabeque correo de Mallorca para salir en corso en conserva del Atrevido, del mando de don Antonio, escogió éste a su hermano para su comandancia. En diciembre siguiente le hallamos graduado de alférez de fragata. A consecuencia de los hechos que reseñamos fue ascendido al de alférez de navío en 13 de febrero de 1766, y promovido al de teniente de fragata en 17 de septiembre de 1767, y a teniente de navío en 28 de abril de 1774. Tuvo siempre el mando del jabeque San Antonio de Padua, buque que había sido construido en la playa de Arenys de Mar por precio de 10.594 pesos y al que se artilló con 26 cañones. Con él formó parte de la flotilla que en 1769 condujo a Italia a los jesuítas expulsados, y en 1775 se halló en las operaciones de la defensa de Melilla.

Estuvo casado con doña Magdalena Serra, mallorquina. Tuvo dos hijos, José y Francisco, y nos consta igualmente que murió, viudo, en Cartagena, a bordo de dicho buque, el 18 de marzo de 1778.

Niñol Joan Bilar de Bo, Jasinto Guigz y Joan Jané.—Vilardebó, Guix y Jané, de apellidos típicos del litoral de Cataluña, debían de ser tripulantes de la embarcación del comercio, apresada y echada a pique, y restaurats —rescatados—, se lee en la cartela del exvoto, por Barceló y la intercesión de las Vírgenes invocadas por el niño Niñol Joan de Bilar de Bo, que, embarcado seguramente por su corta edad como paje o noy de cambra, debía ser hijo o familiar del patrón muerto en el abordaje dado a la saetía por los moros. A los tres citados debe atribuirse la ofrenda en reconocimiento de su salvación.

En 1864 era ayudante de Marina, precisamente de Mataró, un don Melchor Vidal y Viladerbó, piloto particular, natural de aquella villa.

Embarcaciones enemigas.—Quedan ya descritas en los partes de campañas que anteceden.

jabeque moro

  • Vista por la amura de babor del jabeque moro llamado Lam Taraa. Fotografía y modelo de Manuel Derqui Civera.

Vila dorm y Bila juiosa.—Son las dos poblaciones que limitan más o menos las aguas en que se desarrolló el encuentro: frente al trozo de costa comprendido entre Torre Bombarda, Punta de la Escaleta, Rincón de Loix, ensenada e islote de Benidorm —cuya cala y playa se advierte perfectamente en el dibujo—, hasta más allá de Villajoyosa, cuyo casco urbano, como el de Benidorm, aparecen igualmente bosquejados.

Muy enlazado en todos sus aspectos con el encuentro naval que nos ocupa, estimamos el combate y apresamiento de dos pinques argelinos rendidos por el Atrevido y el San Antonio, cuatro días después, frente a los llanos de Almería, del que proporcionan cumplida referencia los dos documentos que una feliz casualidad ha puesto ante nosotros, y que transcribimos a continuación.

  •     Relación de lo acaecido el día 25 de enero de 1766.—Este día, a las cinco de la mañana, me hice a la vela de la bahía de Almería con el viento por el NNO, flojo, proa SE. A las once y media llamé a la voz al jabeque San Antonio, por haber avistado al SO dos embarcaciones latinas de sospecha, y le mczndé hiciese toda fuerza de velas en su demanda, ejecutando yo lo mismo. A medio día demarqué Cabo de Gata al L. 50º NE., distancia de cinco leguas, quedando prosiguiendo proa al SSO en demanda de dichas embarcaciones que se habían puesto en huida.
         A las cuatro y media de la tarde, estando el jabeque San Antonio inmediato a una de ellas, que había orzado al S., largué las insignias y señal de que le hiciere fuego, al que correspondió con la suya argelina, correspondiéndole igualmente, y yo continuando la caza al otro que gobernaba al SO. A las cinco y media reconocí que el jabeque San Antonio había rendido al moro. A las diez y media de la noche, hallándome inmediato a la embarcación que daba caza, me largó insignia argelina, le hice fuego con las miras de proa, correspondiendome él con fuego vivo; me aproximé a medio tiro de pistola y repetí con toda la artillería de estribor, dejándolo imposibilitado de toda defensa, e inmediatamente se rindió.
         A las diez y cuarenta y cinco mandé la lancha con un oficial para que recogiese los turcos y moros, y al mismo tiempo para que dejase alguna gente nuestra para su gobierno, y a las once y media acabó de conducir a bordo todos los que había, y tres cristianos que traían de una presa que habían hecho en el cabo de Oropesa el 21 del presente mes.
         A las doce de la noche, considerándome por la estima NS con cabo Sacratif, distancia once leguas, tomé la presa de remolque y dirigí mi derrota al NNE a atracar la costa con el viento L, por si al amanecer lograba incorporarme con la conserva, y habiendo amanecido, y no habiéndole visto, arribé al NO en demanda del puerto de Málaga, donde di fondo a la una y media de la tarde, y en le hallé.
         La embarcación apresada es un pinque de seis cañones, el que iba bien pertrechado de todo género de armas, las que, después de rendidos, echaron al agua. Según la declaración de ellos, traía una tripulación de 80 hombres entre turcos y moros, de los que se han recogido vivos 54 y un renegado catalán y, entre éstos, tres heridos y los demás muertos.
         Nosotros no hemos tenido ninguna desgracia en la gente, sólo sí nos han maltratado algún aparejo y recibido dos cañonazos en el palo trinquete.
         A bordo del jabeque Atrevido, al ancla en el puerto de Málaga, a 27 de enero de 1766—Antonio Barceló (rubricado).

--

  •     Relación de lo acaecido el día 25 de enero de 1766—En este día, a las cinco de la mañana, hizo el comandante señal de levarme, lo que ejecuté de la rada de Almería con el viento al NNO la vuelta del SE. A las doce, hallándome al E 5º NE de Cabo de Gata, distancia de cinco leguas, me llamó el comandante a la voz, quien me mandó hiciese toda fuerza de velas, y nos pusimos en demanda de dos embarcaciones latinas sospechosas por sus navegaciones que inmediatas seguían al SO.
        
    A las cuatro goberné al SSO sobre la más próxima, por haberse puesto ésta la vuelta del S., y el comandante quedó en demanda de la otra, que continuaba al primer rumbo a las cuatro y media; teniéndola próxima y reconocida, era un pinque de moros, el comandante largó las insignias, me hizo señal para que la batiese, y hallándome a tiro de pistola de él izé la bandera, correspondiendo con la suya argelina, y rompí el fuego con la batería de estribor y demás armas por sotavento, que continúe vivo (correspondiendo al enemigo igualmente), hasta las cinco y media, que se rindió por hallarse maltratado con algunos balazos a la flor del agua, y estar expuesto a irse a pique.
         A las cinco y media mandé la lancha y recogí los moros; ejecutada esta faena amariné la presa y le di un remalque a las siete, hallándome al NO, distancia de seis leguas y media del Alborán, habiendo perdido al comandante por el O, sin saber el rumbo que podía haberse dirigido por la variedad de las que tomaba el enemigo, me puse la vuelta del NO, 3/4 N para atracar la costa, por si al amanecer podía incorporarme, y no habiendo conseguido con poca vela seguí la costa, y a las nueve di fondo en este puerto; a la una y media lo ejecutó el comandante con la otra embarcación apresada.
         El pinque es de seis cañones, él iba bien pertrechado de todo género de armas, de las que echaron al agua la mayor parte, después de su rendición; llevaba de tripulación 76 hombres, de los cuales se han traído a bordo 51, los 34 turcos y 17 moros, incluso seis muy mal heridos, y los restantes murieron en el combate; así mismo se han encontrado cuatro cristianos esclavos catalanes que apresaron delante de Oropesa el día 21 del presente mes y la abandonaron por estar vacía.
         En este buque sólo han muerto a un marinero y mal herido un grumete y estropeado mucha maniobra.
         A bordo del jabeque San Antonio, al acla en el puerto de Málaga, a 26 de enero de 1766—José Barceló (rubricado).

La nueva de tales victorias contra los infieles produjo en la Corte el agrado que se traduce en la carta que copiarnos, dirigida al comisario real de Guerra de Marina de Málaga y trasladada por éste a Barceló:

  •     Muy señor mio: El Excmo. Sr. marqués de Squilace, en data de 4 del corriente, me dice lo siguiente: El rey se ha enterado con complacencia y satisfacción de la carta de V. E., de 30 del pasado, con las interesantes noticias y avisos que contiene de las presas hechas a los argelinos por el acreditado valor, celo y acertada conducta de don Antonio Barceló el día 25, con las particularidades que V. E. expresa; mereciéndole no menos gusto y aprobación así que el citado Barceló volviese a salir con ánimo de apresar el jabeque y pinque argelinos que se hallaban fondeados en Gibraltar, dejando las presas en ese puerto, como los auxilios y providencias en él de parte de V. E., con reflexión al debido preferente objeto del resguardo de la salud pública y demás conducentes al mejor servicio de S. M., de cuya real orden lo participo a V. E. para su satisfacción y la de Barceló, a su regreso, que espera será con la felicidad que todas sus empresas en honor de las armas y resguardo de las costas.
         De que participo a V. Md. con especial complacencia de sus satisfacciones, quedando deseoso de poder contribuir a su cumplimiento, como a cuanto sea del obsequio de V. Md., cuya vida guarde Dios muchos años.—Málaga, 14 de febrero de 1 766.—Ilegible (rubricado).—Sr. D. Antonio Barceló.

Otros escritos contemporáneos hemos encontrado que corroboran las acciones navales de que hacemos mérito.

Así, en la Copia de la relación de servicios.., de don Manuel Gasset, capellán de número de la Real Armada, fechada en 3 de septiembre de 1771, y que hemos visto entre otros manuscritos que fueron del general Barceló, conservados en la Biblioteca Municipal de Palma de Mallorca, dice el capellán que navegó en el jabeque nombrado San Antonio y que en 21 de enero de 1766 dio caza a un jabeque argelino, y después de batido y rendido no se pudo tomar por el mal tiempo y se logró tirar a pique la saetía represada, cargada de aguardiente, y que el 25 se halló en el combate y rendición de dos jabeques argelinos delante de la costa de Almería.

Los noticiarios mallorquines recogieron, naturalmente, y con prolija solicitud, las victorias de su intrépido paisano, que no tardaban en conocerse en la isla por los más diversos medios. El ya citado Gabriel Ferrer, por ejemplo, anota:

  •     Any 1766. Diumenge a 9 dits (febrero) ... vingué el xabech des Gay Toni, de Valencia, portá arros, confirmá las cuatre presas del capitá Antoni...
         Dimecres a 12 dits ... un pinco catalá de Cartagena a portat un plech por el señor Comendant, y carta a la capitana
    —debía ser la esposa de Barceló— y la relació del capitá Antoni de dos llondros corsaris de moros que ha apresats y los ha portats a Málaga ab 128 moros, 15 esclaus y un renegat, y un pinco catalá que los moros havien pres lo ha tirat a fons perque feía foch, y el patró Joseph ha tirat a fons un xabech corsari de moros.

La Gazeta de Madrid, del 11 de febrero, en su número 48, insertó la reseña extractada de este combate, que reproducimos.

Y, por último, un documento de nuestra colección particular, destinado a ilustrar una detallada biografía de Barceló, no redactada hasta el momento, con fuentes inéditas y originales, titulado Relación de los barcos que aprehendió el Excmo. Sr. Teniente General de la Real Armada D. Antonio Barceló desde el año 1762 al año 1769 y de los moros que condujo a Cartagena, señala con referencia a los sucesos que historiamos: En 21 de enero de 1766 una barca catalana represa: moros, 18; en 26 de enero, un pinque a Barbusa: moros, 65; en dicho día, un pinque nombrado “El Eutarmí”: moros, 51.

Jabeque moro

  • Vista por la aleta de babor del jabeque moro llamado Lam Taraa. Fotografía y modelo de Manuel Derqui Civera.